·…Generalmente, nada irrita tanto a los subordinados como el ser tratados con altanería. Algunos creen que alimentando y alojando bien a los presos se cumple con la ley, y que eso basta. Es otro error. Por envilecido que esté, todo individuo requiere, por instinto, el respeto de su dignidad humana. El sabe que es un presidiario, un réprobo, conoce las distancias que lo separan de sus superiores, pero ni las cadenas, ni las marcas de deshonra le hacen olvidar que es un hombre. Y puesto que lo es, debe tratárselo como tal…·
El sepulcro de los vivos
Fedor Dostoievski.
·…Generalmente, nada irrita tanto a los subordinados como el ser tratados con altanería. Algunos creen que alimentando y alojando bien a los presos se cumple con la ley, y que eso basta. Es otro error. Por envilecido que esté, todo individuo requiere, por instinto, el respeto de su dignidad humana. El sabe que es un presidiario, un réprobo, conoce las distancias que lo separan de sus superiores, pero ni las cadenas, ni las marcas de deshonra le hacen olvidar que es un hombre. Y puesto que lo es, debe tratárselo como tal…·
El sepulcro de los vivos
Fedor Dostoievski.